“Sueño” de Karina Pacheco

Algunos no logramos recordar lo que soñamos. Al despertar, el sueño se desvanece. ¿Qué ocurre cuando no podemos olvidar lo que soñamos, porque soñamos con lo que no podemos olvidar?

Gracias a la escritora Karina Pacheco Medrano, por sumarse a #Reúne con este breve relato titulado “Sueño”.

Captura de pantalla 2015-10-01 a las 9.58.28

“Sueño” de Karina Pacheco

Hoy te he visto de espaldas, en el huerto estabas lavando mi blusa blanca. He querido pronunciar tu nombre pero en mi garganta se atascaba. Me he acercado y con un dedo te he rozado la nuca. No me has mirado, has seguido enjabonando la tela, frotabas y frotabas y las manchas no se aclaraban; frotabas y frotabas y el orificio por donde entró la bala volvía a arder en mi pecho.

Sé que tú también me ves de espaldas mientras avanzo como una ciega tratando de reconocer las paredes de nuestra casa. Te quieres despertar y me quieres llevar hasta la silla donde mantienes tendida mi ropa de fiesta para el día que regrese. Yo quisiera que por última vez laves esa ropa y la guardes para siempre en una cajita. Y quisiera que entierres esa cajita en nuestro huerto, bajo el molle. Son deseos, nada más que deseos. No logras despertar y tú y yo sabemos que nunca podrías enterrar esa ropa sin mí. Aunque sea solo un huesito, has pedido mirando al cielo.

De espaldas, seguimos lavando nuestros recuerdos de espaldas. Solo una noche nos hemos visto lejos de la casa y nos hemos mirado a los ojos; fue cuando andabas buscándome por el barranco de Azulay. Fuerte era el sol. Tú quisiste pronunciar mi nombre; yo quería señalar con un dedo el lugar donde yacen mis huesos. El tiempo otra vez se detuvo y mi grito quedó atrapado en el casquillo de una bala. Nos tuvimos que tapar los ojos, como si la metralla de nuevo corriera entre los cerros y apagara el sol, borrando de nuevo tus pasos, borrando otra vez mis huellas heridas por el frío y el alambre. Todavía brilla la bala que me atravesó en el cactus reseco que se eleva al fondo del barranco. Y tú me sigues buscando.

Al principio no quería que me encontraras. Para qué ibas a quedarte con el recuerdo de mi cuerpo quebrado, me decía, y trataba de meterme más abajo. Pero pasaban las semanas, y pasaban los años, y te veía reconstruyendo cada una de mis huellas, soñándome viva, deseando ponerme mi ropa de fiesta, como si no hubiera pasado más de un día. Aunque sea solo un huesito, sigues susurrando, mirando al cielo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s